Los gobernadores vuelve a reunirse para analizar las medidas
La liga de gobernadores se reunirá el viernes que viene al mediodía en La Plata. Será el primer encuentro luego de aquella reunión con Alberto Fernández que aceleró la llegada de Sergio Massa al gabinete. Inquietud por los recortes y tironeos por los subsidios a las tarifas.
La cita será el viernes próximo al mediodía en La Plata, con Axel Kicillof como anfitrión. La agenda de temas, por ahora abierta, terminará de definirse en las próximas horas pero es obvio que harán una evaluación del resultado de las primeras medidas tomadas por el ministro y de las consecuencias en sus provincias, donde temen por el recorte de fondos. En principio, al recibirlo el jueves pasado en Chaco, Jorge Capitanich comprometió públicamente al presidente Alberto Fernández a contemplar una tarifa eléctrica diferencial para las zonas cálidas, así como se estableció una especial de gas para las zonas frías. Uno de los varios reclamos que tienen pendientes.
Con el correr de los días quedó claro que los gobernadores jugaron un papel fundamental en el último cambio de gabinete. Trece mandatarios se citaron dos semanas atrás en el CFI, charlaron durante un par de horas y luego se contactaron con el Presidente, quien los recibió de inmediato en la Casa Rosada. Esa vez no le permitieron a Fernández que los despidiera con alguna promesa, sino que le dejaron bien claro que tenía que tomar una decisión urgente que significara un volantazo en el rumbo económico. Le explicaron que, de lo contrario, el Gobierno entraría en una pendiente complicada de revertir. Del encuentro participaron algunos gobernadores que no siempre son de la partida como el sanjuanino Sergio Uñac y el santafesino Omar Perotti.
Muchas economías provinciales muestran buenos números, muchos gobernadores lo admiten. Pero lo que veían claramente en las encuestas eran los efectos nocivos de la inflación en sus territorios, que echaba por tierra cualquier mejora que pudiera existir en otros rubros. Por más que ya quedó definido que casi todos desdoblarán las elecciones provinciales y buscarán que la discusión se centre en las políticas locales, ninguno de ellos saldría indemne si se mantienen índices inflacionarios como los actuales. El Presidente entendió la gravedad del mensaje y actuó rápidamente. Avaló el arribo de Massa en un ministerio de Economía «a la antigua» y mantuvo a Juan Manzur en la jefatura de Gabinete, como también se lo sugirieron los gobernadores.
Ya con Massa en funciones, surgieron las primeras dudas en cuanto a la magnitud del recorte que necesitará hacer para cumplir con el déficit del 2,5% comprometido en el Presupuesto y con el FMI. Los gobernadores empezaron a temer por los fondos ATN que reciben sus provincias. «Si hay ajuste no tiene que ser a costa de las provincias», subrayó días atrás el misionero Oscar Herrera Ahuad, que destacó que -a diferencia de otras épocas- hoy son mayoría las provincias que tienen sus cuentas en equilibrio, por lo que no sería prudente dañarlas. Por eso, los senadores desempolvaron el proyecto de consenso fiscal firmado en diciembre pasado y le dieron media sanción en una sesión especial convocada el miércoles pasado. El último consenso devuelve a las provincias herramientas para financiarse como la posibilidad de modificar las tasas del impuesto a los sellos, la de ingresos brutos y discutir la posibilidad de incorporar un impuesto a la herencia. Un sector del radicalismo votó a favor del proyecto en el Senado por lo que tiene muchas posibilidades de resultar aprobado en Diputados.
Los gobernadores volverán a verse las caras el viernes que viene en un nuevo contexto pero con similares dificultades. Habrá que esperar para saber qué nuevos planteos se suman a la agenda con la Casa Rosada.
